
Ceremonia del té en la tiendita de mi amiga, barrio de Qianmen
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Hablemos del té
Frecuentemente se relaciona a China con él té, de hecho es uno de los países más importantes en la producción de té, pero no el único.
Actualmente el té es la segunda bebida más consumida en el mundo después del agua. Se estima que se consumen unas 15.000 tazas de té por segundo. Su historia se remonta a casi 5000 años.
El té tiene su origen en Oriente, donde era valorado por su efecto de bienestar y sus propiedades medicinales. Más tarde se le consideró un elemento de lujo y distinción, llegando a ser identificado como un recurso que no todos podían alcanzar. En la actualidad, el té es un símbolo de encuentro y momento de descanso como lo es el mate para los argentinos.

Alice, mi “profe” de la ceremonia del té
Un viaje al pasado
Cuenta la leyenda, que el emperador chino Shen Nong descubrió por accidente el té cuando hojas de la Camellia sinensis cayeron dentro de un cuenco con agua hirviendo hacia el año 2737 a.C. Es a ese emperador al cual se le atribuyen también la agricultura y el descubrimiento de plantas medicinales y venenosas. Separar realidad de ficción llega a ser difícil en algunas ocasiones. Sin embargo, es un hecho que el té empezó a consumirse en China hacia el tercer milenio antes de nuestra era. El té surgió en Asia y fue a partir de China que comenzó a difundirse.
Durante las dinastías chinas Han y Jin de los siglos III a.C. al VI d.C., el té se bebía de manera medicinal y comenzó a ser parte de la vida cotidiana en China. Su demanda aumentó y en el siglo IV se extendió su cultivo en la provincia de Sichuan. El comercio internacional de esta planta se empezó a registrar recién en el año 476 d.C. cuando comerciantes turcos la intercambiaban por otros bienes en la hoy llamada ruta de la seda. En esa misma época, monjes budistas integraron el té a sus prácticas religiosas porque los ayudaba a mantenerse despiertos en la meditación e inclusive los inducía a ella. El té se convirtió en una bebida social y su demanda aumentó.
Fue en la dinastía Tang (entre los años 618 y 907) que el impacto del té en la sociedad, la economía y la vida cotidiana se hizo más evidente. El té se convirtió en la primera forma de pago de impuestos en la China imperial, imaginen su importancia. Sin embargo, la siembra de arroz coincidía con la cosecha de té y para poder pagar el tributo al emperador, los campesinos tuvieron que descuidar el arroz, generando hambruna. El té era tan relevante ya para la economía de lo que hoy conocemos como China que la ruta que iba del occidente chino al Tíbet y de Sichuan a Siberia, pasando por Mongolia, el Turquestán y Siberia fue llamada la ruta del té y de los caballos. Esta ruta se empleó desde el año 700 a 1960.
Con el paso de los años, el valor del té comenzó a ser aún mayor. Durante las dinastías Song y Yuan (960-1368), el té se asoció con la estética y le otorgaba prestigio a quienes lo consumían. Era tal el valor de las hojas de Camellia sinensis que el ladrillo de té comprimido comenzó a usarse como moneda en el Tíbet. ¿Sabes que en China es posible conseguirlo así hoy en día? Fue durante el gobierno de esas dinastías que el té pasó a ser una parte integral de las comidas y se le empezó a agregar leche.

Tetera de arcilla
Junto con el té, se comenzó a desplegar un mágico mundo a su alrededor. Los elementos para preparar un buen té fueron adquiriendo una importante relevancia. Pero el más famoso e indispensable son las teteras. El desarrollo de recipientes que redujeron el sabor amargo del té fue una revolución en China, dando lugar a las teteras de arcilla rojiza conocidas como Yixing en las dinastías Ming y Qing (1368-1911). Hoy las antiguas teteras conviven con las más tecnológicas e inclusive con las más raras en colores y texturas. Seguro tenés alguna tetera antigua en tu casa, o no?
Volviendo a la producción de té, te cuento que actualmente, China es el primer productor mundial de té con cerca de 2 millones de toneladas métricas anuales. Este gigante asiático produce 6 tipos diferentes (blanco, verde, amarillo, Oolong, negro y Pu’er). El 15% del té chino es exportado y los principales compradores son Estados Unidos y Canadá.
Pero China no es el único exponente del té de relevancia en Asia. En el año 794 de nuestra era llegó el té al archipiélago japonés de la mano de los monjes budistas japoneses Saicho y Kukai. Ellos probaron por primera vez el té durante sus estudios en China. Al volver a casa, llevaron unas hojas consigo y se las dieron a probar al emperador Saga. Personaje en probar el té y fomentar su consumo. Sin embargo, en el siglo IX, las relaciones sino japonesas fueron fuertemente afectadas y la compra de té chino cesó por completo.
Fue hasta el siglo XII que el té renació en Japón gracias a Eisai Myoan, el monje japonés fundador de la filosofía Zen. Él llevó semillas de té a Japón e introdujo el protocolo chino de presentación de té. A su vez, escribió el libro de té más antiguo de Japón: Kissa Yojoki. En el siglo XIII, los guerreros adoptaron el budismo Zen y reforzaron el consumo del té. Dicha infusión comenzó a ser una fuente de entretenimiento.

Degustando el té al estilo chino
Los encantos de los tipos de té
El té chino se puede clasificar en cinco categorías distintivas: blanco, verde, negro y oolong. Otros añaden categorías para tés perfumados y comprimidos. Todos ellos provienen de variedades de la planta Camellia sinensis. La mayoría de los tés chinos se consumen en China y no se exportan, excepto a las comunidades de habla china en otros países. El té verde es el tipo más popular de té consumido en China.
Dentro de estas principales categorías de té existen grandes variedades de bebidas individuales. Algunos investigadores han contado más de 700 de estas bebidas. Otros ponen el número en más de mil. Algunas de las variaciones se deben a diferentes cepas de la planta de Camellia. El popular Tieguanyin, por ejemplo, se remonta a una sola planta descubierta en Anxi, en la provincia de Fujian.
Otros tés dibujan algunas de sus características de las condiciones locales de cultivo. Sin embargo, el factor más grande en las grandes variaciones proviene de las diferencias en el procesamiento del té después de que las hojas de té se cosechan. Los tés blancos y verdes son tratados térmicamente (en chino simplificado, Shāqīng 杀青) poco después de la cosecha para evitar la oxidación, a menudo llamada fermentación, causada por enzimas naturales en las hojas. Los tés Oolong se oxidan parcialmente. Los tés negros están completamente oxidados. Otras diferencias provienen de las variaciones en las etapas de procesamiento.

Alfonso es más de beber café, pero también le dio una chance
¿Degustamos?
Te dejo por acá un resumen de los tipos para invitarte a que los pruebes, no te vas a arrepentir. Recordemos que cada variedad de té en China, tiene su propia forma tradicional de preparación y consumo. Aquí tienes algunos de los tipos más comunes y cómo se beben:
Té verde (Lǜchá 绿茶): Es el tipo de té más común en China. Se prepara con hojas frescas que se cuecen al vapor o se tuestan para evitar la oxidación. Se bebe caliente y fresco, sin añadir azúcar ni leche.
Té negro (Hóngchá 红茶): Conocido como té rojo en China debido al color de la infusión. Se fermenta antes del secado, lo que le da un sabor más fuerte y rico. Se bebe caliente, a menudo con azúcar o miel, pero rara vez con leche.
Té Oolong (Wūlóngchá 乌龙茶): Este té se somete a un proceso de oxidación parcial, lo que le otorga un sabor intermedio entre el té verde y el té negro. Se puede beber caliente o frío, y generalmente sin leche.
Té blanco (Báichá 白茶): Se elabora principalmente con brotes jóvenes del arbusto de té, mínimamente procesados para preservar su sabor delicado. Se bebe caliente y fresco, a menudo sin añadir nada más.
Té amarillo (Huángchá 黄茶): Es similar al té verde pero pasa por un proceso de fermentación adicional. Tiene un sabor suave y dulce. Se bebe caliente, generalmente sin leche ni azúcar.
Té Pu’er (Pǔ'ěrchá 普洱茶): Es un té fermentado y envejecido que se produce principalmente en la provincia de Yunnan. Se bebe caliente y a menudo se enjuaga brevemente antes de la infusión para eliminar posibles impurezas.

Charlando entre taza y taza
Tips para adentrarte en el mundo del té
Puedes endulzarlos con miel, aunque lo ideal es no ponerles nada a la hora de consumirlos.
Puedes utilizar las hebras hasta 3 veces antes de desecharlas dependiendo de la variedad y la intensidad de sabor que te guste.
Compra pequeñas cantidades para educar tu paladar hasta dar con el tipo que más te guste.
Podes tomarlo en cualquier momento del día aunque los chinos no toman té después de cenar porque muchos expresan que les da insomnio.
Tomate el tiempo para degustar en soledad o compartiendo el momento con alguien
Acompaña una taza de té en hebras con un buen libro y buena música, te aseguro que vivirás un momento irremplazable!
Y vos, sos más del té o del café, ¿conocías todos estos datos sobre el té y la cultura del té en china? Espero hayas disfrutado de este post tanto como yo escribiéndolo.
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¡Te espero en mi próximo post!
